Tengo que admitir que hay marcas que me caen “gordas”, por las que no tengo ningún aprecio ni devoción. El caso más claro es el de Axe, pese a que el grupo Unilever posee bajo su paraguas marcas muy variadas, dicha estrategia tan poco definida da pie a que se cuestione y se debatan sus estrategias radicalmente opuestas y que por tanto se ponga en entredicho la coherencia del grupo.

Axe desde siempre ha provocado en mi una dualidad, un amor odio que aún no he podido desterrar. Este disgusto no se debe a que piense que menosprecia a las mujeres, aunque es cierto que en algunas ocasiones si lo hace. Soy plenamente consciente de que se trata de humor y de su estilo. Sin embargo, eso no es lo que me disgusta del todo, me  enerva que sabiendo hacer las cosas bien, con gusto y con arte, se dediquen al humor absurdo y sobre todo a las exageraciones obscenas y sin pizca de magia.

Admito que muchas piezas de la marca me parecen increíbles y las admiro como publicitaria, aún con esto, otras muchas hacen que me replantee la profesionalidad de mi sector. Estos son algunos de los casos en los que la marca se merece como mínimo un: bravo!

El motivo de esta entrada no es recordar viejos anuncios sino hablar de una de sus nuevas campañas, que a mi modo de ver es brillante (peso el estilo y tono que utilizan).

El fin del mundo está aquí y Axe pretende que este final llegue con humor y que acabe con un buen sabor de boca para todos: para eso ha lanzado su nuevo Axe 2012 que se anuncia como el último Axe. La marca ha realizado numerosas táctica que giran entorno a un mismo concepto: disfrutar antes de que se acabe el mundo. La marca propone a sus consumidores realizar sus sueños más absurdos, comprar banners en páginas femeninas para conseguir ligar antes de que sea demasiado tarde,…

Campaña banners

Hay que admitir que son los primeros en explotar el fin del mundo con humor y lucrarse de ello.