WhatsApp ha sido toda una revolución en las telecomunicaciones, los usuarios aman esta aplicación. No solo por su fácil manejo sino porque sus bolsillos se lo han agradecido…y mucho.

Otros muchos empiezan a ver lo agotador que es estar disponible 24 horas. Es la magia de la tecnología, siempre estas ahí pase lo que pase, no hay horarios ni momentos de intimidad. Al principio es la novedad y todos veíamos como nuestra vida social parecía más senilla: sin perdidas, sin citas planificadas con anterioridad, sin llamadas, o simplemente podías comunicarte con tus amigos en los tiempos muertos.

Pero como todo avance supone un coste, y aunque es ente caso el único coste parecía ser la tarifa de Internet, aunque todos sabemos cual era: nuestra privacidad. En todo momento estabas disponible, daba igual si estabas de vacaciones o en el cine, las excusas parecían no valer ya que los malditos ticks te delataban. Allá va señores: los ticks verdes no son un acuse de lectura ¡NO LO SON!

Dicho esto, pasamos a analizar porqué la aplicación tenía la necesidad de volver al portátil. Muchos se preguntarán ¿por qué este cambio cuando el futuro son las aplicaciones móviles?

Muy simple, se trata de diversificar aún más su producto y llegar a esas personas que o bien no tienen smartphone o no tienen tarifa de datos. Pero sobre todo creo que el nicho de mercado que querían obtener era otro. La oportunidad estaba en el horario de trabajo, los usuarios habituales de la aplicación durante 8 horas intentaban alejarse de ella, ya que sacar el móvil en la oficina y ponerse a chatear no es lo más indicado. ¿La solución? conseguir que sus usuarios puedan “whatsappear” libremente en la web. Si Mahoma no va a la montaña…la montaña va a su lugar de trabajo.

El funcionamiento de Websapp es muy simple, igual de simple que la aplicación móvil, solo se necesita saber el código del país y el número de móvil de la persona a la que se desea enviar el mensaje,  escribir un user name para que el receptor reconozca al emisor. La aplicación es gratuita y los únicos inconvenientes son: el tiempo de envío, que no se  guarda la sesión por lo que significa que cuando cerremos el navegador hay que volver a empezar, y la ausencia de chat en grupo.

Hay que admitir que la tecnología nos facilita la vida pero hay veces que necesitamos un respiro del acoso incisivo de los amigos y del trabajo. Yo aconsejo una cueva sin cobertura y sin 3G, lo que viene siendo un visita al pueblo que allí basta con no abrirles la puerta.